sábado, octubre 14, 2006

The Hidden Blade

Kakushi ken oni no tsume
Dir. Yoji Yamada
Japón 2004



Munezo es un samurai de baja alcurnia que, pese a no vivir rodeado de comodidades ni lujos, lleva una vida plácida rodeado de sus seres queridos: su anciana madre; su hermana; el prometido y después esposo de esta; y Kie, una joven criada, hija de un granjero cercano, por la que siente un gran afecto.

En el país se vive una tensa situación por las desavenencias entre quienes quieren modernizar Japón, especialmente en lo tocante al ejercito, y aquellos que quieren mantener el espíritu guerrero tradicional, no adoptando las nuevas armas y formas extranjeras. Poco a poco la situación se agravará afectando directamente a Munezo.
Además su afecto por Kie se redoblará, convirtiéndose en amor. Llegará a sacarla de casa de su esposo, el cual la maltrataba, y llevarla consigo. Dadas las circunstancias de ambos, esto lo pondrá en un serio aprieto ante la comunidad.

Munezo en un corto espacio de tiempo se verá enfrentado a varias situaciones a las que deberá plantar cara, antes de que estas lo arrollen.




* En The Hidden Blade, Yamada vuelve a repetir la misma fórmula que tan bien le resultó en la igualmente magnífica El Ocaso del Samurai. Estamos ante un drama de época, emotivo y poético, que nos retrata sin estridencias el mismo ocaso de un mundo tradicional que nos exponía la anterior película.

* No hay que esperar, como podríamos colegir del título, o algún fotograma, una película de acción o artes marciales, ni el despliegue colorista y ornamentalmente recargado de los últimos dramas épicos orientales. Tenemos en The Hidden Blade un film minimalista, de ambientación cuidada con esmero, con unas tonalidades de colores apagados y unos decorados que remiten al cine clásico de época japonés (al menos para un simple aficionado como yo).

* No tan impregnada del patetismo de El Ocaso ... de nuevo tenemos a unos personajes debatiéndose entre la espada y la pared, entre las dificultades que les expone la vida y ese mundo cambiante que les ha tocado vivir, el cual parece que venga a modernizar Japón en todos los sentidos, no solo materialmente, sino también para borrar todos los valores tradicionales, y corromper el espíritu de las gentes del país. De forma conmovedora, pero también bastante más cruda, emocionalmente hablando y en comparación con El Ocaso ..., se nos presenta una serie de personajes atropellados, zarandeados, tanto por la nueva maquinaria y los nuevos esquemas extranjeros que se intentan implantar en Japón, como por las más míseras bajezas humanas. Y es que en esta película podemos apreciar un buen desfile de los rostros mas amargos del alma humana, y de sus miserias. No es que estemos ante Haneke, Solondz, o Von Trier, pero el mundo que rodea a los protagonistas, el panorama que se extiende ante ellos, es por momentos desolador; de hecho deben escapar de él.

* Se nos habla del amor, la amistad, la lealtad, el honor, la venganza, ... todo sin aspavientos, con sensibilidad, de forma que, lejos del contexto histórico en que nos situamos, de las katanas, samurais, referencias al espíritu guerrero y a la política, etc, lo que realmente engancha al espectador es como los personajes van afrontando todas las desdichas que se les presentan. Lo que tira de nosotros es el interés que los personajes despiertan desde el primer momento, ver como evolucionará todo, para asegurarnos de que llegan a buen puerto.

* Tenemos de nuevo un protagonista continuamente asolado por encrucijadas, enfrentado a decisiones cruciales de las que depende su futuro, su situación y el bienestar de él y de quienes le rodean. Enfrentado al nuevo mundo que se intentan implantar, barriendo las tradiciones nacionales, vivido de forma aún más lastimera por un samurai; a las conveniencias sociales; a un amor casi imposible dada las circunstancias de la pareja; a unas autoridades corruptas y faltas de honor; a tener que elegir entre la lealtad a un viejo camarada o a su clan. Todo este cúmulo de cosas, a primera vista, hacen la historia más rica que en la anterior película de Yamada, tiene un ritmo más desenvuelto, y los personajes están mejor perfilados y caracterizados psicológicamente; aunque tenemos a Munezo como protagonista principal, no eclipsa a los demás personajes, como creo que hacía el protagonista de El Ocaso ... No solo esta excepcionalmente construido el protagonista, sino otros muchos que le rodean. Varios personajes son de lo más entrañables, y las interpretaciones de lo más naturales.

* Tiene también el film sus toques de humor. Las escenas en que el instructor venido de Endo debe enseñar y aleccionar a los samuráis sobre la guerra moderna son fantásticas y arrancan alguna que otra amplia sonrisa (o incluso carcajada).


* Lo dicho; la misma fórmula y esquemas de El Ocaso del Samurai. Personajes que se debaten entre sus inclinaciones y las normas que dictan la sociedad y el progreso. Una historia currada, bien trazada, y desarrollada con habilidad; sin fisuras. Emotiva y conmovedora. Cuidadísima ambientación, así como esmeradísimo es el tratamiento de los personajes. De elaboración magistral. Excelente.

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