Yeopgijeogin GeunyeoDir. Kwak Jae-Young
Corea del Sur 2001
Kyun-woo es un joven como tantos otros: buena gente, estudiante mediocre, y más preocupado por pasarlo bien que por cualquier otra cosa. Una noche esperando el metro salvará a una chica que, en un estado de estupor alcohólico, está a punto de ser atropellada por el tren. Él no lo sabe en ese instante, pero ese simple gesto cambiará su vida de un día para otro, sin certeza de si para bien o para mal. A partir de ese momento ambos quedarán ligados de una manera peculiar, y el amor irá surgiendo en circunstancias poco propicias.
* “My Sassy Girl” es sin lugar a dudas una de mis películas favoritas, y de esas que uno pierde la cuenta de las veces que la ha visto. Es arrebatadoramente romántica, tremendamente divertida, y está tremendamente bien construida.
Nunca he sentido interés alguno por la comedia romántica, pues exceptuando maravillas como la “Amelie” de Jeunet o “
“My Sassy Girl”, al igual que las indicadas arriba, es diferente. Rompe los moldes del género, revindicándolo y haciéndole honor, logrando una película de culto en su país, que poco a poco va estando aquí en boca de todo aficionado al cine asiático, habiéndose convertido en pocos años en todo un referente. Hasta su director explotó la misma fórmula en “Windstruck”, quizá no con tanta fortuna en mi opinión, pero consiguiendo otra película agradable de ver y también recomendable.
* “My Sassy Girl” nos ofrece un mundo vivaz, colorista, salpicado de absurdos que dan más encanto a la historia; un mundo donde el romanticismo (esa suerte de romanticismo que se da en las relaciones de pareja) aun no ha muerto, y al que rinden particular pleitesía la pareja protagonista; un romanticismo tejido a base de encuentros y desencuentros, casualidades, ilusiones, anhelos, y luchas interiores, algo rebuscado como todo romanticismo que se precie, pero dejando la exageración pa
ra la vertiente más cómica del film. Con su estilo visual pletórico, lleno de dinamismo, su música resultona, su tono desenfadado, y su ritmo vivo y desenvuelto, “My Sassy Girl” te encasqueta más de dos horas largas de cine generoso y enérgico.
* La transición desde la parte más humorística del film, toda una serie de variopintas y un poco macarras situaciones cómicas, y que deben gran parte de su vigor al inmenso trabajo de los protagonistas, a las partes más dramáticas hacia el desenlace, donde llegamos a una exposición madura y reflexiva, cabal y alejada de la fruslería tópica, de los entresijos de las relaciones personales, está consumada de una manera sutil y perfectamente hilvanada, sin un gran contraste, dosificando con precisión aquí y allá durante todo el film los momentos más románticos, amenos, dramáticos, sesudos, y ocurrentes.
* El devenir de la historia es el de la relación entre los protagonistas y su experiencia personal. Uno de los grandes logros del film es, a mi entender, el acierto con que se nos muestra el curso que sigue la relación, y como los protagonistas se enfrentan a ella, como la vivencian y se desenvuelven en una situación fortuita en la que se sienten cada vez más complicados sin tener nunca claro el rumbo que esta tomando; pisando siempre sobre terreno resbaladizo, sin nada seguro, y cada vez más involucrados el uno con el otro, enfrentándose a un amor incipiente que debe afrontar incrustadas trabas emocionales. Enfoca de manera genial el dilema de los personajes, uno decidido a convertirse en sostén del otro, en paliativo de su dolor, arriesgándose a quedar demasiado ligado a una persona y una relación que nada prometen; y otro vislumbrando una salida a su pesadumbre y dolor crónico, pero tan ofuscado por su pasado y su conciencia que le falta una determinación que no escatima en circunstancias menos trascendentes.
* Los personajes están increíblemente bien construidos. Se nos presentan de una forma que genera empatía, simpatía y complicidad, cuando no identificación (¿Quién es el guapo que no acaba enganchado y con un vivo interés por la suerte de Kyun-woo y esa endiablada chica sin nombre?). Por un lado tenemos al joven despreocupado y desenvuelto, que cree tener el mundo en sus manos, pero al que se le derrite el corazón y le faltan recursos una vez tiene que enfrentarse a la extraña y endiablada criatura que parece haberle hechizado, y a la que se verá vinculado sin poder oponer la menor resistencia; y por otra parte tenemos el personaje bordado por Jun Ji-Hyun, el que echa por tierra los tópicos del género y arrasa con los convencionalismos; un personaje más intrincado, complejo y oscuro de lo que pueda parecer en principio; la chica impulsiva, con debilidad por el alcohol y tendencia a la violencia, tierna pero con mal pronto; con un pasado reciente que la hostiga y coarta su libertad; total antitesis de la pava del cine romántico; portento de carisma y carácter. Pero a esos personajes celosamente creados, insertos en una historia cuidadosamente ensamblada, presentada en unas formas enormemente atractivas, y de juicioso y grave fondo, pone la guinda un par de interpretaciones plenas de desparpajo y soltura, con dos actores que se comen la cámara, y cuyo trabajo casa en todo momento perfectamente con el tono de la película. Todo el peso de la cinta recae en sus papeles; interpretaciones menos inspiradas creo que hubiesen dado al traste con todo, no generando el fenómeno en que se ha convertido esta cinta dentro de cierto submundo cinéfilo. A mi personalmente me cuesta imaginar “My Sassy Girl”, pese a las demás grandes virtudes del film, sin el trabajo de estos dos actores; será de las veces que la he visto.
* En fin, que si no fuese por el señor Wong Kar-Wai, “My Sassy Girl” sería la película romántica por excelencia. Una auténtica y esplendida delicia.

* El director nos propone un argumento fantástico donde enmarca una reflexión sobre la muerte, o más bien sobre la vida y los recuerdos; la muerte como un punto que nos obliga a volver la vista atrás, a llevar a cabo y hasta sus últimas consecuencias un examen de conciencia que nos negamos a hacer en vida. Como digo, esta idea la pone en juego a través de un argumento fantasioso, que roza lo estrambótico, cuando no se zambulle en él, pero dándole a todo un empaque de una formalidad y sobriedad casi documental; consigue proponer una estancia en la más fascinante oficina burocrática que veremos jamás.
* Pero Koreeda no se queda ahí, sino que se ha molestado en dotar de alma a sus protagonistas, en darle una trama al film y una historia a sus personajes, en conferir a su film una dimensión emotiva y humana con una sensibilidad y un tacto tremendos, y pese a ello sin dejar de lado su consabida sobriedad, no tan críptica como en “Nadie Sabe”, pero igualmente patente.
* Personajes como el de la viejecita recolectora de flores, o el del señor mayor que debe verse decenas de cintas de video sobre su vida para elegir un recuerdo, son de los que se quedan grabados, y se agradecen, así como infinidad de escenas: las entrevistas y ese tu-a-tu entre los funcionarios y los fallecidos, las escenas de los preparativos para recrear y filmar los recuerdos, … todo, todo emocionante de verdad.
* Pocas películas hay que conjuguen con tal maestría y pericia emoción, reflexión y experimentación. “After Life” es de una emotividad sangrante, humana y sensible, pese a ello sobria y contenida; fantasiosa y extraña, de solidez y coherencia aplastante.


* Se pone a los personajes en situaciones en que deben enfrentarse a su cara más vil y amarga, como ante un espejo trucado, y se les pide que reaccionen ante esta realidad de la que deben tomar conciencia, en lugar de ignorarla con la esperanza de que se extinga; pero siempre perdura; todo muy dinámico y psicoanalítico.
* La historia de “Caché” supone filmar la herida reabierta, una reproducción a escala de la referencia contenida en la película a la matanza de argelinos en Francia en los años 60. Haneke pide a sus personajes conciencia, madurez y responsabilidad, antes de que la “distorsionada” imagen que les devuelve el espejo ante el que los coloca se degrade aún más. Por esto en muchas ocasiones acaba poniendo Haneke en su objetivo a la pulcra familia burguesa, paradigma de rectitud y decoro social y moral, para que el contraste entre lo real e ideal sea mayor, para que el hedor sea más intenso y el malestar más profundo. Se reabren heridas y se hurga en ellas. Si los protagonistas no pueden tomar responsabilidad de sus actos, Haneke se convierte en instrumento del equilibrio cósmico… y arrasa con todo.
* La progresiva degradación y envilecimiento de la familia ideal con la que en principio simpatizamos, y de la que de entrada nos compadecemos; el vuelco drástico producido en nuestra valoración de los personajes; la pronta ausencia de asidero para nuestros juicios de valor, y el hecho de que, más que en ninguna otra de sus películas, siempre dentro de su plan, Haneke dinamite y mutile la narración, todo esto va creando una atmósfera espantosa y alarmante, que acorrala y asfixia, y que sin dar tregua, una vez inoculado el malestar brutal, nos empuja hacia un abismo interior, porque los personajes (lo mismito que nosotros) no saben enfrentarse a si mismos.






* Creo que sin la animación la película me hubiese gustado igualmente; es lo de menos.








