jueves, julio 05, 2007

Cinderella

Dir. Man-dae Bong
Corea del Sur 2006














* Parece que todo el dramatismo que un servidor echa en falta en el horror oriental, reproche también extensible a las filmografías occidentales, venga a hacer de vez en cuando su aparición de forma visceral, como los fantasmas que a veces protagonizan estas películas, en algunos films con los que uno da de forma casual. Este es el caso.

* “Cinderella” es un horror drama de intensidad tal, que se va agravando hasta hacerse insoportable, generando una atmósfera tenebrosa violentísima. Como película de terror, quien lo espere no encontrará los sustitos de rigor, tan solo un puñadito de discretísimos golpes de efecto protagonizados por el rencoroso fantasma de turno, cuyos avatares le conceden un protagonismo final y una dimensión que gustoso comparte con el resto de personajes. Ese es uno de los aciertos del film, el que sus personajes están bien tratados, lejos de ser simple carnaza para el espectro en cuestión.

* Al principio no sabía a que atenerme con la película, pues todas sus fortalezas van apareciendo progresivamente, pero como la película no llegó a espantarme del todo, en el mal sentido, la paciencia dio sus frutos, y cuando todo empieza a cocerse uno empieza a engancharse. Tanto los personajes como la historia me han parecido muy sugerentes, así como la forma de desarrollar esta última. Para desentrañar lo que ocurre en su horror se dosifican de manera diestra las pistas, forjando un gran interés, aumentado por la vehemencia creciente y el palpable drama de los personajes; cosa a aplaudir, pues cuando llega un punto en cualquier película en que pierdo la esperanza de que esta me haga pensar o sentir, me cuesta mantener el dedo apartado del “stop”.

* Otro aspecto que yo resaltaría es la lobreguez emocional, que llega a ser brutal hacia el final, propiciada por las luchas internas que mantienen todos los personajes. Durante mucho tiempo han intentado mantener un horrendo secreto, sino en el olvido, si en el anonimato. Llegados a un punto en que las circunstancias quiebran esa situación forzada durante años, se desata el drama, y de tal va la película: abominables venganzas, traumas, problemas de identidad, corrosivos sentimientos de culpa… Con los elementos de la historia y su crudeza se podría haber dado la vuelta a la tortilla y, manteniendo el tono fatal, lograr también un poderoso film de terror, pero se optó por lo trágico y el resultado es, a mis ojos, un logro.

* Aunque quizá no vengan muy a cuento, a mi se me han venido a la cabeza un par de películas mientras veía “Cinderella”. Una es la última de Ki-duk estrenada en España: “Time”; por tratar el tema de la cirugía y la identidad. Creo que en ambos films está presente el desestabilizador sentimiento de extrañamiento provocado por el cambio en nuestro aspecto externo, que genera una sensación de distanciamiento respecto a nuestro físico, a nuestro entorno familiar, y lo peor, soledad. La otra película es la poco conocida, pero de culto entre algunos cinéfilos, “Ojos sin Rostro” del francés Georges Franju. En común con “Cinderella” tiene como el amor incondicional de un padre puede volverse disfuncional y destructivo, franqueando todas las barreras de la sensatez y la cordura, ante las desgracias del hijo, y como en situaciones radicales esto puede llevar a extremos terribles y a la locura. Los horribles actos de los progenitores en ambos films son casi idénticos, tocando el tema quirúrgico los dos, si bien cada cual sigue su propio camino de aceptación o rechazo, de culpa.

3 comentarios:

Raquel dijo...

Qué cartel... Impresiona.

Sigo sin conocer estas películas que criticas, viene bien para descubrir rarezas.

Saludos.

IRIAN-HALLSTATT dijo...

Saludos Raquel. Ya sabes que los carteles están para eso, para impresionar y llamar la atención; cuantísimas películas hay que lo mejor que tienen es el cartel o el trailer. Y bueno, muchas de estas películas no son tales “rarezas”, solo hay que hurgar por ahí y estar atento a lo que se mueve por ciertos circuitos.

¡Salud!

Raquel dijo...

Rarezas para mí... Es cierto, supongo que para los grandes aficionados al cine oriental, o el que sea, no son rarezas.