domingo, marzo 11, 2007

Las Horas

The Hours
Dir. Stephen Daldry

EEUU / Reino Unido

La situación que vivía Virginia Woolf mientras escribía su novela “La Señora Dalloway”, y la propia novela, conecta a la autora con varias personas en diferentes épocas.



* “Las Horas” es sutilmente demoledora. Sus apagadas tonalidades, su cadencia, su hipnótica música, que ahora que caigo me recuerda a la que Philip Glass hizo para “La Bella y la Bestia” de Cocteau, te atrapan desde el primer instante en ese río que nos presentan las primeras imágenes. En unos minutos puedes ya sentir el atroz aislamiento emocional de los protagonistas, su soledad lapidaria, transmitida a la perfección por unos encuadres que bloquean totalmente en el vacío de su entorno a los personajes. En apariencia todos parecen personas normales en ambientes cotidianos y familiares, de los que nadie podría tener queja. Pero precisamente, sin que queja alguna salga de sus labios, sabemos que son criaturas extrañas al contexto en que se mueven (o en el que no se mueven, y por ello esencialmente); que algo en su interior, profundo, desgarrador, amenazante, contenido merced a una fuerza sobrehumana, pugna por salir, y que se alía al tono gris y oscuro de todo el film para generar un clima enrarecido y angustioso, y la certidumbre de que sentimientos tan fuertes, tan fuertemente reprimidos, no pueden aflorar por cauces normales.
Las imágenes de las tres protagonistas despertándose a la vez son magníficas: se levantan del lecho de un río donde cada noche duermen para, día tras día, sumirse en la corriente, abocadas a un destino incuestionable, y temiendo que cualquier intento de salirse del curso no haga sino alimentar el dolor sordo que late en ellas, que las cerca, haciéndolas insensibles incluso al amor y afecto indudable de quienes las rodean. En dos de las tres historias las protagonistas parecen haber encontrado cierta tabla de salvación en otras personas. Pero han ido a agarrarse al asidero más resbaladizo, y el miedo a desprenderse de él, pues la pérdida parece evidente, las sume en la desesperación más paralizante, en la que solo se vislumbra una salida.
Volviendo a la metáfora del río, vemos que algunos personajes, aquellos que no parecen encontrar el equilibrio necesario para llegar con buen pie a ninguna parte, como cantos rodados, parecen arrastrar consigo a los demás. Vemos como el dolor del personaje de Laura Brown (Julianne Moore), antes y después de eclosionar, afecta y golpea en cadena a otras personas, desde su hijo, cuyas heridas salpicarán a otras personas a su vez.


* Mi “episodio” favorito es quizá el interpretado por Meryl Streep y Ed Harris, ambos inmensos en este film. Tiene esta historia unos diálogos abrumadores. De la historia de Laura Brown me quedo con el personaje interpretado por Julianne Moore, doliente, aniquilado y brutalmente sometido; Julianne Moore estrangula con cada una de sus abismales miradas. La ceguera y el risueño egoísmo de su marido no tienen desperdicio, intentando hacer a todos partícipes de su “idea de lo que es la felicidad”, o algo así.
Del episodio de Virginia Woolf me quedo con su absorbente y tétrica atmósfera, y con la visión de la protagonista de su propia situación.

* Me parece muy original como se enlazan prácticamente las tres historias. Virginia Woolf conecta con Laura Brown a través de su novela y de la similar situación que viven ambas; aunque no me queda clara la forma en que la novela puede estar influyendo en Laura en su agonía. La novela conecta también a Laura Brown con Clarissa Vaughan, a la que el hijo de Laura llama Señora Dalloway, y cuya historia es “in extremis” la del libro, sobre cuyo hilo argumental pasa con pies alados. Emocionalmente la situación de Laura se perpetúa en su hijo, y tiene puntos en común también con la de Clarissa.

* Aplaudo también el hecho de que al plantear el film no se haya optado por lanzarse a la mera adaptación de alguna de las novelas de Woolf, tortuosa empresa dado el intrincado impresionismo de la literatura de esta mujer. No se que cineasta podría plasmar el monólogo interior y el flujo sensitivo que suponen sus obras. Virginia Woolf es uno de esos autores, como James, Kafka, Lovecraft, cuyas obras siguen resistiéndose a la revisión cinematográfica. “Orlando” de Sally Potter, o “Mrs. Dalloway” de Marleen Gorris, se dejan ver, pero no son más que superficiales imágenes. “Las Horas” supone un digno e inteligente, sobre todo inteligente, acercamiento cinematográfico a algunas de las constantes de la obra de Woolf, en cuanto a personajes, obsesiones, visiones vitales,… Si no se puede abarcar y penetrar la mente de Virginia Woolf en sus libros, si se la puede homenajear en el cine desde la modestia, y encima sacarte de la manga una película, que a mi me deja sin aliento, como pocas en lo que llevamos de milenio. Y otra cosa agradable: contaditas las disgresiones literarias en el film.

9 comentarios:

Capitán Spaulding dijo...

Cómo es posible que aún no conociera este blog es algo que se me escapa. Lo encuentro genial, me voy a pasar lo que queda de mañana leyéndolo...
gracias por tu visita, y comentario!
a favoritos que vas, sin duda...

un saludo y enhorabuena de nuevo por tu blog

IRIAN-HALLSTATT dijo...

Gracias capitán spaulding por la visita y los halagos, no es para tanto, lo hago más por escribir que por opinar, seguro que tu escribes tambien porque no hay más remedio que sacar lo que hormiguea dentro.

¡Un saludo!

Twister dijo...

Siendo sincero, ni me sonaba esta película,he de incluirla rápidamente entre mis proximos visionados.

troncha dijo...

siempre he oido hablar muy bien de ella, y no entiendo porque pero siempre la he ido dando de lado, Irian, por donde andas, te echamos de menos.....

IRIAN-HALLSTATT dijo...

Twister: Ya estás tardando en verla.

Troncha: Jajaja. Pues sinceramente, ando opositando, currando en congresos, y liado con exámenes de ruso. Aparte, últimamente no he visto nada que reseñar, pero creo que en breve caerá una entrada para “Oldboy”.

Saludos a ambos.

Cesare dijo...

Cuando la vi en el cine, me encanto, amen de encontrarla estupenda...
Curiosamente, luego me ha dado muchisima pereza verla otra vez y no tengo impresiones muy frescas sobre ella a día de hoy.

IRIAN-HALLSTATT dijo...

Buenas, Cesare. Yo me la he visto un par de veces, pero es que me va lo introspectivo y tal. La película es muy contenida, y si no tienes impresiones vívidas sobre ella quizás sea porque tampoco es un film de grandes escenas, ni de momentos cumbre que se le queden a uno grabados, creo que es más una película de sensaciones, y muy poderosa en ese campo.

Salud.

Pablo dijo...

Muy bonita película y magnificamente realizada por Stephen Daldry, un fenomenal director, y en donde nos sumerge en la historia de la escritora Virginia Woolf. Para mi, "Las horas", es una película deslumbrante, aunque eso si tampoco la voy a catalogar como obra maestra, pero es sumamente extraordinaria, en donde Daldry hace un trabajo soberbio y lleno de talento. Con una preciosa fotografia, y unas interpretaciones que son una maravilla ( y esto es yo creo la verdadera base de la película), con una extraordinaria Nicole Kidman, verdaderamente irreconocible (fenomenal el maquillaje empleado), dando vida de forma magistral a la célebre escritora, pero también nos encontramos a las impagables Julianne Moore y Meryl Streep (que pedazo de papeles hacen las "niñas"), y ¡ojo! a Ed Harris, inconmensurable y dandolo todo (como casi siempre). En fín, una película donde todo es poesia y buen cine, pero eso si, para verla y no pensar en nada más, porque esto amigos mios es una auténtica gozada.
Amigo Irian-Kino, no tengo palabras para expresarme de lo sensacional que es tu comentario. Saludos!!! y hasta pronto.
www.hhtp//:pablocine.blogia.com

IRIAN-HALLSTATT dijo...

Buenas, Pablo.

Como indicas, en lo que aspectos cinematográficos se refiere “La Horas” está hecha con un saber hacer impresionante, si a esto le añadimos lo sumamente absorbente que es en el plano psicológico y emocional, bueno, no se si estaremos ante una obra maestra, pero para mi tiene más valor que muchas consideradas “obras maestras”. Pues al hilo de estos aspectos, indico en el post lo difícil que resultaría aprehender ese flujo sensitivo que supone la literatura de Virginia Woolf, y lo complicado que sería por tanto captarlo en el cine; imposible. Pero si que la película sobresale en su afán de plasmar el mundo interior de sus personajes, y no solo exponiéndolo a base de comportamientos o a través de los diálogos, sino mediante recursos como el ritmo, los encuadres, el cromatismo, etc, medios ajenos a lo que serían los habituales, arduos de manejar, pero que aquí dan un resultado tremendo. Eso si, siempre está el riesgo de apelar al espectador para que se esfuerce en penetrar ese mundo interior y no se quede solo en la superficie de lo mostrado, por lo que hay que añadir la valentía a Daldry.