viernes, junio 08, 2007

Inocencia Salvaje

Sauvage Innocence
Dir. Philippe Garrel
Francia / Holanda 2001



Un joven director de cine busca productor que le financie su proyecto, una película en contra de las drogas. El destino hace que la única persona interesada en aportar capital sea un traficante, quien le pide realizar un trabajo para poder obtener los fondos necesarios.
Es tal la necesidad de rodar el film que tiene el director, que acaba acallando sus principios y accediendo al trato. Pero una vez dado el paso, ese mundo al que pretende atacar desde su cine se abatirá sobre él.

* Segunda incursión que hago en el cine de Garrel, y segunda impresión tremenda que me llevo. Para dar con joyas como esta merece la pena lanzarse a ver cine, por mucho que a veces nos irrite o aburra lo que vemos, y por muchas películas que pasen ante nuestros ojos sin pena ni gloria; lo cual siempre es más penoso que otra cosa.

* Como en “Les Amants Reguliers”, Garrel aborda la película de tal forma que, para el que no se deje llevar por ella, su estilo puede parecer pretencioso y su contenido intrincado. Pero nada más lejos. La película tiene la complejidad de la vida misma; aunque en el cine siempre se acabe por “rizar el rizo”.
Lo que caracteriza realmente este film es su autenticidad sangrante y su sombría visión vital, eso sí, moldeada con un tacto y elegancia infinitos. Aunque su tenebrismo visual esté más suavizado que el de la otra cinta señalada, donde era realmente impactante, sus personajes son más fúnebres, y están envueltos en un halo dominante de fatalismo. Los protagonistas están completamente embebidos en sus obsesiones y en un devenir, una realidad, que perciben errática y vana. Todos parecen tener que proyectarse en algo tan solo para aplacar la sensación de extravío y futilidad en que los ha dejado su experiencia. Deben agarrarse a algo a lo que atribuir valor o trascendencia para no ser arrastrados por no se que corriente invisible, pero que seguro no lleva a buen puerto. Fuera de su obsesión todo parece desolador. Creo que la obcecación de algunos de los personajes se transmite de forma total, estando todos muy dimensionados, y con un nivel de profundidad enorme, teniendo en cuenta la poca atención que a algunos se les presta. Como en “Les Amants Reguliers”, con economía de atención y miradas, se logra muchísimo en cuanto a la construcción de personajes se refiere.

* Vemos el arte, el amor, la dignidad,… todo aquello que mueve la vida de los personajes, enfrentado, en liza, a veces postrado, y encarado a las crueles necesidades que obligan a prostituirlo todo. Francois, que parece ver la vida como nosotros la película, en tonos grises, y algo tétrica, perdió a alguien a quien valoraba de verdad, a quien adoraba, víctima de las drogas. Su proyecto de hacer una película contra estas nace de un dolor cuya violencia se aplacó tras haberlo tiranizado completamente. Su película será un grito de rabia, diferida, lanzado por alguien que, con la persona que se le fue, perdió también parte de si mismo, y parte de la capacidad para matizar su visión del mundo. A Francois la desgracia no lo trabó del todo, pero lo vemos aún aturdido y avanzando por inercia. El tiempo le ha proporcionado cierto sosiego en el ánimo, pero no mayor perspectiva. Lo vemos errante y empecinado en un proyecto que es disfuncional desde su gestación, aún antes de entrar en contacto con el personaje de Chas. Nuestro director se ha convertido en gran parte en la propia necesidad de llevar a cabo su película, con la que pretende extirpar algo de su dolor, o al menos desahogarse. Pero ambos, director y película, caerán por el empuje dañino de su propio extravío; en otras circunstancias llegarían a la simple extenuación, pero dado el paso en falso que dispara el rodaje, yendo a parar a un verdadero infierno. Me gusta como toda la experiencia respecto al proyecto y rodaje de la película parece un símil de la experiencia con las drogas: en un estado anímico predispuesto traspasamos la frontera que nos lleva a un mundo que sabemos sórdido, caótico y despiadado, dejando al otro lado nuestros principios; pronto llegamos al éxtasis y la exaltación efímera (por fin rodamos la película), pero pronto comienza también todo a complicarse, a desintegrarse, y cuando menos lo esperamos estamos indefensos ante un mundo, el de las drogas, que solo ha venido para destruirnos, a nosotros, y todo lo que nos rodea. Las circunstancias en que finalmente Francois debe rodar su película son espantosas, de pesadilla, y espantoso ver como se le va de las manos el proyecto en que casi basaba todo su presente y su ambición, de lo poco en lo que creía y a lo que daba valor, y más porque por él acaba sacrificando su amor, su arte, sus principios, y finalmente, el ideal que de esa persona de su pasado tenía; todo lo que atesoraba valor para él.


* Muy interesante desentrañar el porque de la relación que el personaje de Lucie inicia con las drogas. Puede que simplemente las drogas se hayan lanzado sobre ella como depredadoras que son al haber entrado en su órbita; ya dijo Francois que las drogas son una plaga. Pero es más atrayente buscar las razones desde el propio personaje y su relación con su trabajo, su pareja, su estado anímico, etc. Dice un personaje que Lucie consume para meterse mejor en su papel, que es el de drogadicta, pero esto es demasiado simple. Hay que considerar su relación con Francois; la importancia que para este tiene la película; la importancia que para Lucie tiene también su trabajo de actriz; la relación entre Francois y Carole (ese fantasma de su pasado), y como esta afecta a una Lucie que entra en conocimiento de ella por casualidad; los sacrificios que ha hecho por trabajar en el film, etc. Desde una visión más trágica la oscuridad que se cierne poco a poco sobre los personajes y que va atenazándolos sería del todo insoportable. Cuando las llamas del infierno hacen su aparición matan hasta la propia película, la de Francois, y la de Garrel.

* Película donde una inocencia no circunscrita a condición personal ninguna cae bajo la salvaje plaga que son las drogas, que devoran víctimas e inocentes como una voracidad horripilante. Me parece una de las mejores películas en contra de las drogas que he visto, porque pese a atender a otros asuntos en su contenido transmite inmaculadamente la idea de que un paso en ese mundo puede suponer el caos; que todo el mundo cree tener el control, cuando nadie tenemos tal capacidad, teniendo en cuenta al enemigo, y que en definitiva, ante tal monstruo, la ingenuidad nos toca a todos, pero nos damos cuenta siempre tarde. La voracidad destructiva del mundo de las drogas expuesta como pocas veces, y sin caer en el sermón o la propaganda; realismo y honradez a raudales, junto con buen gusto al guión y tras la cámara.

3 comentarios:

sedmikrasky dijo...

Hola, gracias por todos tus comentarios.

"Inocencia salvaje" me gustó menos que otras de Garrel, pero no me preguntes por qué; guardo un recuerdo borroso de ella.

Creo que mi favorita de Garrel es "Las altas soledades"; sin sonido y sin argumento, son tan solo imágenes de Jean Seberg... pero, por alguna razón, me pareció preciosa.

Daniel Quinn dijo...

Me alegro de que te haya gustado :)

Yo algún día me atreveré con el Garrel radical de los 70, jeje. De momento me quedo con éste, que me apasiona.
Un saludo!

IRIAN-HALLSTATT dijo...

Sedmikrasky: Acabo de descubrir a Garrel, y primero me he lanzado sobre sus últimos trabajos, que me han encantado; mas bien, impresionado. Supongo que hacerse con sus antiguos trabajos, y con subtítulos, será complicado.

Daniel quinn: Al final lo de los blogs va a servir de algo; para recomendar a la peña cositas que acaban dejándote gratas impresiones. Un placer haber conocido esta peli a través del tuyo.

Saludos.