domingo, febrero 11, 2007

Camille Claudel


Camille Claudel
Dir. Bruno Nuytten
Francia 1988

La joven escultora Camille Claudel cree que podrá aprender del arte de Rodin, y este cree poder atrapar el secreto de la inspiración del de Camille. La fascinación les llevará a un amor que se quebrará ante la imposibilidad de una comunión artística entre ambos.




* ¿Cómo puede Isabelle Adjani no acabar realmente loca cada vez que interpreta uno de estos papeles? Un enigma fascinante. Todo en la película es formalmente perfecto: interpretaciones, ambientación, narración… pero todo queda en suspenso, como a la expectativa, cada vez que esta mujer hace el menor movimiento, dejando su impronta en todo. Su Camille Claudel tiene tal presencia que absorbe la vida del film, el cual se extingue con ella.

* Se nos habla del amor que es adoración; que busca el ideal de la perfección y la complementariedad; que no es atracción, sino deslumbramiento, y que como el fuego, cautiva, quema, y consume. ¿Qué atrae a Rodin de Camille? El ya no esculpe, dirije. Otros trabajan para él, y él solo apuntilla y firma. Tiene enfoque, pero ha perdido el contacto con la creación pura. Cree que por el camino al flamante éxito y al total reconocimiento que disfruta en la actualidad, estancado e indolente, perdió algo. Que eligió el camino del éxito y no el de la creación genuina, y que ya no hay marcha atrás. Por eso se dedica a descoyuntar modelos, en la creencia de que en la postura más incomoda y el movimiento más forzado debe encontrarse indiscutiblemente la inspiración o el secreto del arte, el cual tuvo en su juventud a tres palmos de la cara, y que se fue alejando sin remedio. “La inspiración no existe”. Pero conoce a Camille. “¿Qué tiene ella que yo he perdido?”. Una joven escultora, que en días pésimos se cuela en las obras de Paris para acarrear barro con el que crear sus obras; que se ensucia, y que en mitad de su trabajo parece una mujer dando a luz. Siente lo que esconde cada material, y siente la necesidad de dotarlo de vida. Sabe que más conocimientos le darán mayor posibilidad de dar rienda suelta a su arte, de extraer vida a lo inerte, y cree que esos conocimientos bien pueden venir del maestro Rodin. Ambos se encuentran y enamoran, creyendo que aprenderán el uno del otro. Pero no es así. Camille es la inspiración de Rodin, y este es el ideal de Camille; ambas cosas inasible para ambos. Pueden poseer al otro, crear un vínculo emocional, e incluso dependencia, pero lo que realmente van buscando en el otro no lo encontrarán. Su vínculo traba la visión creadora de ambos, y más la de ella. Rodin acaba explotando la vena creativa de Camille, proyectándola en sus trabajos pero sin imbuirse de ella. Cuando Camille ve en esta situación un obstáculo a su total expansividad artística intenta reemprender su camino, retomar su propia y personal creación, pero su visión estará empañada por su vida reciente. El desengaño se aliará a la pesadumbre para enturbiar la sensibilidad de Camille. Acosada por la sensación de haberse perdido, se irá extraviando cada vez más en si misma y perdiendo la cordura.

* Las escenas de los artistas en comunión con la materia prima, proyectando casi en trance aquello que esta puede llegar a ser; inspirados por un puñado de barro o un trozo de piedra, insuflándoles vida por imposición de manos para que la piedra se levante con la forma que fijaron en mente... son todas buenísimas. Y la recta final es de una excelsa y macabra belleza, con una Adjani inquietante dando la impresión de ser realmente un animal extraviado. Los diálogos entre ella y Depardieu son magníficos, así como la forma de retratar la relación que Camille mantiene con su familia.


* Un poderoso drama sentimental, que nos da una bella visión del amor ofuscado por la fascinación, y de cómo este se rebaja ante la proyección creadora del artista; proyección e inquietud que no se pueden frenar, si desviar, aunque sea para perdición del creador.

Barking Dogs Never Bite

Barking Dogs Never Bite
Flandersui Gae
Dir. Joon-ho Bong
Corea del Sur 2000

Yun-ju, cansado de los interminables e irritantes ladridos de un perro de la vecindad, desesperado, decide tomar una drástica decisión y deshacerse del maldito perro.
Tras buscar por todos lados, cree haber dado con el bichejo que no le da un momento de paz. Cuando cree que ha solucionado el problema, descubre que ha cometido un error. Intentando arreglar la situación la irá complicando cada vez más, implicando a más gente, y cobrando todo por momentos un cariz más espinoso.

* “Barking Dogs Never Bite” es una comedia descabellada pero con un fondo dramático y de crítica social brutal. La película inserta un sinfín de situaciones cómicas al máximo absurdas en un contexto donde se nos expone algunas de las realidades más negativas de la sociedad actual, así como el lado más egoísta y rastrero del ser humano.
Habrá quien cegado por el despliegue cómico del film no vislumbre su fondo social, pero, bueno, dados los quilates que tiene la película como simple comedia, es totalmente disfrutable tal cual. El que otee en la lejanía el trasfondo oculto tras tanta socarronería, se deleitará aún más con una forma de hacer cine a la que no estamos acostumbrados.

* El drama social convencional es bastante bien digerible por el espectador. Su asimilación es fácil, dado que la mayoría de las veces estas películas se adaptan a patrones narrativos lineales y trillados que hacen los films del todo previsibles: conocemos el mensaje y como nos lo van a endilgar. Nos sumen desde el principio en un estado propicio y nos lanzan el discurso de manera que se adapte totalmente a nuestras expectativas; pero un mensaje que no violenta (no basta con conmover) es estéril.
Esta película opta por el sistema contrario: se presenta como comedia absurda, nos sumerge en situaciones embrolladas cargadas de hilarantes escenas de rocambolesco desarrollo y chocantes desenlaces, nos busca las cosquillas de forma endiablada y nos las encuentra. Todo lo que anticipamos es más algazara. Así la película nos pilla a algunos in fraganti. Cuando no puedes parar de reír, cuando estás convencido de que todo tiene gracia (y que caray, la tiene; es inquietante pero la tiene), y de que esa es la pretensión de la película… ¡Zas! A algunos se les enciende la bombillita y caen en la cuenta de que llevan un rato riéndose de la desgracia, la injusticia, y de situaciones demoledoramente tristes, que la película realmente no presenta de forma tan jocosa como parecía; lo que pasa es que nos hemos confiado y cogido carrerilla.
La película a adornado con lazos de un humor desenfrenado partes oscuras y grises de la sociedad y el comportamiento humano para violentar al espectador que pisa la trampa, aunque, aviso, no deje de pasárselo pipa. Te violenta lo que ves, e incomoda disfrutar como un enano con ello, sin perder la conciencia de lo deplorable que es aquello que desfila ante ti. Ese contraste, si el espectador lo percibe, juega a favor del elemento dramático y crítico, que cobra envergadura y notoriedad, pese a que resulta puntual, y sin perjuicio del divertimento. Esto es lo impactante del film: el perfecto engranaje de elementos dispares; que no resulte indigesto.

* Bajo el desbordante humor negrísimo del film se mueven unos personajes que, por muy simpáticos que nos parezcan, se comportan de forma egoísta e irresponsable, de forma totalmente inconsciente. Muchos de ellos tienen aspiraciones, sueños, que pasan por marchar triunfalmente sobre lo poco que tienen los demás. Lo harán indeliberada o deliberadamente, pero esto no le resta egoísmo al asunto, pues se hace sin juzgar el precio ajeno a pagar por nuestros actos, a quien afectan, y sin valorar la verdadera importancia que tienen.
Embarazadas despedidas de su empleo, sobornos para medrar laboralmente, ancianos abandonados, desgraciados que pagan las culpas de los demás, personas que se aprovechan del estupor, cuando no de la muerte de otros, una juventud sin verdaderas aspiraciones ni sueños, la bondad relegada y sancionada… todo un desfile de lo más triste, pero a lomos de un humor de pura raza, incansable, desbordado, exultante. Iluminada mixtura.

* Pese a todo lo anterior la película es divertidísima, y como siempre, Du-na Bae vuelve a encandilarme; un encanto.

miércoles, febrero 07, 2007

Time


Time
Shi gan
Dir. Kim Ki-Duk

Japón / Corea del Sur 2006

Seh-hee siente unos celos que la corroen. Cree ver adversarias en toda mujer que se acerca a Ji-woo, y cree que este ya no la ama. Tal es su obsesión que decide cambiar de apariencia e identidad y reconquistar a aquel a quien ama.

* Lo que no se le puede negar a Kim Ki-Duk, para muchos un genio, aborrecido por otros tantos, es que elabora su cine de una forma personalísima, y que sus películas están cargadas de elementos significativos e identificativos que las hacen del todo reconocibles. Cuando se hace cine con franqueza, valentía, y en virtud a las propias inquietudes, nada puede ser del todo malo, y todo es solo mensurable por su autor.

* En Time Kim Ki-Duk pone tierra de por medio en algunos aspectos en relación a películas anteriores, pero sigue siendo una muestra de cine visceral y exaltado, de un preciosismo sui-generis, y que parece hecho a base de golpes de inspiración, como si el resultado final fuese fruto de un acuerdo entre lo que al director le pedía el cuerpo y lo que le pedía su propia película. Con “Time” consigue lo que ya logró con “Hierro 3”: no darme un momento de respiro.

* Por un lado, visualmente el film es un arma de repetición que me deja clavado al asiento. La imagen es realmente poderosa, tiene un colorido y vigor sensacional lejos de lo extinguido de anteriores películas. Resulta todo mucho más vívido que en otras ocasiones, lo que unido a la profusión de diálogos (esta vez los protagonistas hablan por los codos), a lo enérgico de todo el desarrollo de la historia, y al hecho de que esta vez los personajes no se corten ni un pelo a la hora de exteriorizar lo que llevan dentro, hace de “Time” uno de los trabajos con más fuerza de este director.

* Kim Ki-Duk vuelve a recurrir a la belleza encerrada en lo escatológico y grotesco, en lo equívoco y patológico, para convertir su película en un poema visual, de musicalidad extraída a lo malsano. Una herida entonando un aria. Señalar también que la música elegida para acompañar la película es de las más acertadas que le he oído.

* El resto de aspectos de la película me han parecido tan atractivos como el visual.
“Time” lanza continuamente llamadas de atención a la reflexión, pues pone sobre la mesa un conjunto de ideas y planteamientos abiertos a los que el espectador debería dedicar un par de neuronas. No es que yo lleve unos días buscándole el sentido a la vida, ni que el film sea una aventura existencial, ni mucho menos, pero si que deja caer algunas ideas sobre varios temas (la identidad, el amor, la soledad, el sexo, las apariencias,…) sobre los que no está de más, de vez en cuando, echar una mirada, y si es para desentrañar un buen film junto con sus personajes, mejor que mejor.

* También destacaría de “Time”, y que no he percibido en otros films, que personajes con un tratamiento ínfimo en la historia, a los que se dedican escasas escenas, cobran una dimensión tremenda y acaban impactando de verdad, sea cual sea el papel que jueguen en la trama. Personajes que, para 5 minutos que se les dedica, brindan unas cuantas escenas magníficas y unas cuantas ideas a las que atender. Me refiero al cirujano, personaje que me ha gustado mucho, y el de una de las citas a ciegas del protagonista (no recuerdo el nombre de la chica, me refiero a la escena en que el protagonista está con dos amigos y tres chicas jugando en unos baños), que nos regala una escena genial (la de la despedida), y del cual se podría hacer una película para él solo. Ambos plantean ciertas reflexiones sobre la belleza, los complejos, incluso la dignidad, y es increíble que en pocas escenas tengan tal presencia que acaparen el protagonismo. Una pena que no se les preste más atención, y que no tengan un papel más substancial en la película.

* En cuanto a los protagonistas, cierto que su comportamiento y sus reacciones son exageradas y del todo desmedidas, pero no mucho más que en otros personajes de este director. Creo que el desarrollo de los acontecimientos, y con él, el de los personajes, con todo y su sugestiva desmesura, sigue el curso normal derivado de la fundamental y desafortunada decisión que al principio toma la protagonista. Quizá parezca todo un tanto forzado, pero esta es la dinámica de Kim Ki-Duk, y a ella su prestan sus personajes.

* Otra cosa que consigue el director, esta vez sí, es dotar de personalidad algunos espacios. Mientras en otras películas los espacios protagonistas no acababan de decirme nada, en “Time” hay dos que si quedan impregnados de personalidad y jugando un papel importantísimo para la historia y para generar climas emocionales: el parque de las esculturas y la cafetería que los protagonistas frecuentan. Ambos lugares se convierten en parte fundamental de los personajes y de su relación, lo único que permanece inmutable mientras ellos se transforman y su relación declina, provocando tensión a ambos lados de la pantalla cada vez que volvemos a ellos. Esos espacios son lo único tangible y real del pasado de los personajes, lo único de su pasado que se perpetúa y sigue protagonizando sus vidas, pese a que estas cambien. Las escenas del parque son bellísimas, y aquella en que están encaramados a una de las esculturas, aislados a causa de que ha subido la marea, es totalmente genial: el parque los enfrenta sin posibilidad de escape, aliado con la marea que no es sino su pasado.

* Respecto a la historia, me encanta la idea de Seh-hee o See-hee enfrentada a sí misma, escindida y vapuleada siempre desde su otro “yo”; por no mencionar el vapuleo que supone para Ji-woo. Seh-hee cree que debe ofrecerle algo nuevo a su pareja para preservar su amor, y toma una decisión drástica y extremadamente arriesgada: desaparecer, cambiar de rostro e identidad, y volver para enamorar a Ji-woo, porque al parecer ella lo ama a él, pero él no a ella, igual que ella parece no amarse a sí misma. Es el riesgo de la total proyección en el objeto amado, pues si este se desliga de nosotros, se aleja, nos quedamos como tristes carcasas desposeídas de todo, porque nuestra vida interior se ha ido desarrollando ligada a alguien, o en esa persona. Pero cuando Seh-hee vuelve, ahora See-hee, y consigue atraer a Ji-woo de nuevo, Seh-hee, su antiguo “yo” vuelve desde lo más hondo de su ser para reclamar lo que le pertenece. Ella se ha esforzado por ser otra persona, a la que él pueda amar, con ese único objetivo, pero no deja de ser quien es, y las atenciones que a Seh-hee presta Ji-woo le parecen una traición hacia ella misma; siente celos de sí misma, sin saber de cual de las dos. Así, para comprobar si el amor que sentía por ella Ji-woo era sincero rescata a See-hee, la hace reaparecer, dar muestras de que sigue cerca, rescatando el recuerdo y avivando la nostalgia que Ji-woo siente por su ex-pareja. Pero ahora esto lo distancia de ella, de su nuevo “yo”, de Seh-hee, echando por tierra el sacrificio que ha hecho. Aplaca sus celos, pero a él lo distancia.
See-hee no solo lo amaba a él, amaba lo que había entre ellos. Se ha lanzado a un viaje sin retorno. Ahora debe elegir entre olvidarse de si misma, hacerle olvidar a él, y vivir con él y su supuesta traición y sus celos; olvidarse de él, imposible porque ella no es sino él; o confesar, para lo cual parece ser demasiado tarde dado lo complicada que se ha vuelto la situación. La escena de la máscara es impresionante, así como toda la recta final del film.

* De mis favoritas de Kim Ki-Duk (y quizá mi favorita). Hay que rumiarla para quitarse la sensación de inconsistencia que suele dejar el cine de este hombre.

sábado, enero 27, 2007

La Linterna Roja


Da hong deng long gao gao gua
Dir. Zhang Yimou

China
/ Hong Kong / Taiwán 1991



Tras la muerte de su padre, Songlian no ve otra alternativa que casarse con un rico terrateniente de nombre Chen Zouqian. Es su elección, se resigna, pero ve humillante y atroz tener que llegara eso. Songlian tendrá que enfrentarse a su rabia contenida, a las demás esposas de Chen Zouqian, y al enfrentamiento que existe entre ellas por las solicitudes de su esposo, así como a todos los arcaísmos de la sociedad que le ha tocado vivir.



* Las películas que hasta el momento había visto de Yimou me habían mostrado a un director bienintencionado, que se recreaba en el candor y la nobleza de sus personajes, y muy preocupado por lo ornamental. Tras ver “Semilla de Crisantemo” y “La Linterna Roja” se ha evaporado esa idea. Ahora veo a Yimou como un dirtector de miras y dotes más amplias, un realizador todoterreno en cuanto a trasfondos y contenidos, y eso que aún me falta por ver gran parte de su filmografía.

* En estas dos películas sigue siendo un aspecto crucial el visual, sensual, pero la dimensión dramática y la profundidad de sus personajes está amplificada, es más honda y comprometida. Yimou pone en entredicho los convencionalismos y la situación social de su país desde el retrato de épocas pasadas. Mete la idea en la cabeza del compatriota sin echar nada en cara; el análisis y la extrapolación a la situación actual son labores del espectador.

* Visualmente “La Linterna Roja” es todo un puntilloso trabajo. Yimou recrea y pinta el micromundo que se ha sacado de la manga hasta el más mínimo detalle, cosa que podríamos decir asimismo en el plano psicológico y social. Aparte de que encuadres y perspectivas sean magníficas; aparte de lo espléndido y elaborado de los decorados, a mí me ha gustado especialmente el contraste entre el “mundo de arriba” y el “mundo de abajo”. Me refiero a esas escenas en los tejados de la casa. Tale escenas son increíblemente
bellas, con los vagabundeos de dos de las protagonistas por esos tejados a modo de mundo aparte, bajo un cielo subyugante, en una atmósfera reconfortante, con esos tonos fríos y esos planos en que vemos a las protagonistas como solitarios criaturas habitantes de las alturas, como si se hubiesen posado allí. Nos envuelve el silencio, sentimos el rudo trato del piso bajo el contacto de los pies de las protagonistas, el vigorizante aire puro que penetra hasta lo más hondo de nuestro ser. Nos ciega la luz y nos embate el viento; oímos el paso de las nubes. Perdemos la conciencia de que estamos en unos tejados, delimitados por el espacio que ocupa ese otro mundo raso del que queremos escapar; los tejados son lo más cerca que las protagonistas estarán de la libertad. No es solo la belleza del decorado, también es la importancia que tienen estas escenas para llegar a conectar con los personajes, y para dotarlos de alma; para retratar si situación. Yimou sitúa en sus tejados aquellos personajes más afines con lo elevado de sus miras y espíritu. Abajo tenemos un mundo sumido en la roja luz, vivaz y mortificante de las linternas, vejatorio y pobre indicio de la pobre deferencia del señor, y la cual pretenden aquellas que, dentro del micromundo fílmico de Yimou, no merecen otra cosa. Algunas de las protagonistas prefieren el blanco límbico del cielo sobre los tejados al rojo insultante y posesivo del “mundo de abajo”. Yimou ha hecho de la simple luz roja algo más imperioso y despótico, incapacitante, que las propias paredes del edificio. Songlian y Meishan solo se elevan al subir a los tejados. Una recibió una educación que le está vedada a la mayoría de mujeres chinas, y esta relativa amplitud de miras la eleva por encima del estancado y sórdido mundo que pinta Yimou. Busca un resquicio de independencia y libertad en los tejados, el reducto que le brinda su nuevo hogar. Otra está en una situación similar, pero mejor adaptada al haber llegado antes. Ella era artista, cantante de ópera, inteligente y noble. Se ha buscado un relativo bienestar considerando lo triste de su actual situación, y se ha arriesgado a romper ciertas reglas, con el peligro que conlleva, para poder sobrellevar su presente. Todo ello, al igual que a Songlian, la eleva por encima de un mundo de encorsetadas costumbres y rancias prácticas. A ambas les cortaron las alas con las que se elevaban sobre ese universo tradicional, y sobre el destino reservado normalmente a la mujer. Pero ahora lo más cerca que están de volar es subirse al tejado, para dar rienda suelta a lo que llevan dentro, sin contaminarlo con la herrumbre del mundo que les imponen. Las escenas de los encuentros de ambas en las alturas, de Meishan cantando al cielo, son impresionantes. Cuando Songlian descubre la complicidad de su refugio con la vileza del mundo del que quiere evadirse, bueno, ya sabemos lo que pasa.


* Y que decir del retrato que hace Yimou de ese “mundo de abajo”, esa idea de las cuatro casas enfrentadas de las esposas, como si fuese una arena o un campo de batalla donde se aviva la despiadada lucha a cada nueva esposa que llega. Un campo de batalla donde los púgiles solo cobran una dimensión dentro de él, porque fuera de esa dinámica de enfrentamiento por la atención del señor esas mujeres no son más que mercancía social. Ni son nada, ni nada pueden ser fuera de la nueva función que tienen. Y si dejando de aspirar a las atenciones del marido, buscan proyectarse fuera del ámbito conyugal, corren el riesgo de ser marginadas, o aún peor. La visión desesperante de ese mundo limitado y de inconmovibles reglas es brutal. Ver como el señor echa una nueva víctima en esa jaula y como es ajeno e insensible a ese enfrentamiento también lo es. Es lapidario que las esposas que no han tenido oportunidad de ver más allá del destino que les está reservado solo tengan la motivación de vencer en esa lucha por la deferencia conyugal en el espacio limitado por las estancias de la casa. Cuando se acaba el aire en esa burbuja, para las que ansían respirar, pasa lo que pasa. Esos planos en que vemos desde altura la abertura de ese patio central a partir del que se reparten las casas de las esposas me encanta, Yimou parece ofrecernos con él la visión de un pozo, que corrompe todo lo que cae en él, alentándonos a imaginar lo que sucede abajo. No sería aventurado decir que, en cierta forma, Yimou ve como enferma su tierra por la miasma emergente de los miles de pozos por el estilo que infectan su tierra, como chimeneas contaminantes.

* El retrato que Yimou ofrece de cada uno de los personajes es fabuloso. Yo destacaría, por no dejarlo de lado, el de la criadita, con la que el señor se propasa, que fantasea con ser una de las esposas, siendo sus fantaseos lo único que la sustrae de su realidad, y que no permanece ajena a la pugna de las esposas, pues estas la han mezclado en ella. No se si ella se presta a ello por miedo, o por creer que ganará las simpatías de alguna de las contendientes, haciendo así su vida más fácil, pero para nosotros su destino parece salvajemente claro.

* En fin; ya solo me queda lanzarme en pos del resto de la filmografía de Zhang Yimou.

martes, enero 23, 2007

April Story

Shigatsu Monogatari
Dir. Shunji Iwai
Japón 1998


Nireno Uzuki acaba de irse de casa de sus padres en Hokkaido para ingresar en una universidad en Tokio. Mientras todos los estudiantes se lanzan a esa nueva vida emprendedores y llenos de ilusiones, Uzuki parece sentirse como pez fuera del agua, sin tener ni siquiera claro el porqué ha acabado en esa universidad. Mientras se hace a su nuevo ambiente nos desvelará los motivos de su elección y de su extraño comportamiento.


* Esta “Historia de Abril” es uno de los trabajos más amables de Iwai, y de momento, mi favorito; y eso que tiene muchos y muy buenos films este hombre.

* Desde el principio Iwai nos introduce en una de esas atmósferas diáfanas, fría y apagada, pero acogedora, como de ensueño, que tan características son de sus películas, y donde se desarrollan historias, unas veces más reconfortantes, otras veces más oscuras, pero siempre sin romper ese tejido etéreo. Con “April Story” nos encontramos ante una de las primeras.

* En esa atmósfera que poco a poco nos hechiza Iwai se esfuerza en plasmarnos un universo de bucólica serenidad, donde los personajes, llenos de afabilidad, por no decir de candor, parecen flotar, moviéndose al cadencioso oleaje de la preciosista música New Age de Remedios (al igual que en “Love Letter”), la cual acudirá a nosotros cada vez que peligre nuestro trance. Nos lanza, una detrás de otra, escenas de una belleza y encanto extraordinarias: la despedida en la estación, los mozos de mudanza preguntando una dirección a un chofer de limusina y estorbando el paso de una novia (¿?) camino de su boda (¿?), esos escolares de uniforme correteando bajo un eterno caer de hojas, la torpeza de la protagonista intentando echar una mano a los mozos a trasladar las cosas,… Iwai le exprime todo el lirismo a la sencillez. En unos minutos estoy con una sonrisa de oreja a oreja, y aún no se ni lo que estoy viendo. Esa sensación no me abandona en toda la película.

* Pero Iwai es un romántico, para bien o para mal, y no es extraño que en su preciosista y grácil mundo de casta ensoñación, en esa plácida sinfonía de dicha, haya alguna nota disonante; que esa tenue y angelical luz ilumine al inmune a tanto deleite. Y es que algo no encaja en nuestra protagonista. Se la ve una chica normal, agradable, abierta, con la típica circunspección oriental, no huraña ni cerrada; pero su comportamiento no encaja con lo que esperamos. Acaba de ingresar en la universidad. Como para tantísimos otros en su situación se abre ante ella todo un mundo de posibilidades, oportunidades, estímulos, y libertad; todo un mundo a explorar y personas por conocer, pero no vemos en ella ni confusión, ni excitación, ni siquiera la típica añoranza del hogar paterno; pues esa soledad en la que Uzuki (nuestra protagonista) se esfuerza por permanecer es un poco sospechosa (“soy alegre por naturaleza”, y nosotros te creemos, Uzuki). Parece fuera de lugar en su nuevo ambiente. Se mantiene ajena al jovial y emprendedor mundillo estudiantil, abstraída, como si nada fuese con ella. Dedica el tiempo, no a adaptarse a su nueva vida, sino a permanecer a la espera de algo que nosotros no llegamos a penetrar. Y de pronto, después de habernos contado lo que no hace, Uzuki nos desvela lo que hace, lo que pinta en su propia historia, y el porqué de su extraño comportamiento y su aislamiento. Y a partir de ahí Iwai nos perfila aún más la sonrisa que llevamos arrastrando desde el principio del film; la escena del paraguas es de las que se recuerdan.

* Me encantan los plácidos y fríos ambientes que recrea este director, y como usa la música para amplificar las gratas sensaciones que produce, añadiendo lo hermosa que suele ser la música a la que recurre. En este film me parece increíble como transmite ese retraimiento anhelante de la protagonista, esa soledad cargada de expectativa y sobre todo, incertidumbre. Visualmente muy bella, poética y musical. De una gracia sutil y encantadora. “April Story” es una especie de etérea y mansa canción folk. De seductor estribillo. Se le ilumina a uno la cara con el desenlace de esta “Historia de Abril”.

viernes, enero 19, 2007

Center Stage


Yuen Ling-yuk
Dir. Stanley Kwan

China
1992

Narra y homenajea la vida de Ruan Ling Yu, célebre actriz china de cine mudo de los años 30 que tras una vida privada y pública llena de dificultades y sinsabores se suicidó a la edad de 25 años y en la cima de su carrera.










* Al principio creía que no lograría entender bien esta película, o que no podría valorarla en su justa medida sin haber visto antes algún que otro trabajo de Ruan Ling Yu, la mítica actriz china de cine mudo a la que este film rinde tributo, o sin antes haber leído algo sobre ella. Pero no hace ninguna falta. La figura a la que vuelve a dar vida Maggie Cheung 57 años después de que la propia Ruan se la quitase, con solo 25 años, tiene tal presencia y está tan formidablemente bien expuesta en el torbellino que fue su corta vida que “Center Stage” acaba siendo todo un homenaje a la persona, además de a su labor como actriz, y resulta asequible a profanos en la materia, como quien escribe; pero nunca está de más informarse un poco para desentrañar aún mejor esta propuesta, o leer un poco sobre los acontecimientos y la vida que retrata. Si no lo hacéis antes, acabareis haciéndolo tras ver el film.

* “Center Stage” no se limita a ser una película biográfica más. Al relato de la última época de la famosa actriz, centrado en su azarosa vida sentimental, se añaden esporádicas secuencias de sus viejos films, y lo que a mi más me ha gustado, secuencias del rodaje de la propia “Center Stage”, intervenciones, conversaciones y reflexiones de sus protagonistas y responsables sobre la historia que están representando, y de entendidos y personas vinculadas en mayor o menor medida a los hechos que se relatan; todo integrado y ubicado en su momento oportuno, cuando la narración lo pide. Sin tener porque reservar espacios para la ficción y para el “reportaje”, la narración se detiene para dar entrada a observaciones e incisos de los responsables del film acerca de lo que se esta desarrollando, como meros apuntes sobre los personajes o la historia, o sobre como ellos los perciben.


* “Center Stage” es un homenaje total y de sinceridad absoluta a una persona, figura capital del cine mudo de su país, que contribuyó en gran medida a dar empuje a la cinematografía china, que mientras se desmoronaba emocionalmente debido a las circunstancias de su vida personal, con poco más de 20 años, seguía brindando excelentes trabajos que permanecerían en la retina de varias generaciones. Me gusta como la película expone la relación entre la experiencia vital de la protagonista y sus dotes como actriz y artista, convirtiendo en elogiadas dotes naturales y artísticas lo que quizá era en parte expresión de padecimiento y conflicto; Ruan parece tener en su vida personal la escuela de aprendizaje que le aporta su tremendo bagaje como intérprete.


* La película se desarrolla a principios de los años 30, refiriendo la invasión de China por parte de los japoneses, y dando un botón de muestra de cómo estos acontecimientos influyen en la industria cinematográfica, así como del compromiso de esta con el país, los ideales del régimen, la revolución, y esas cosas. Cosas que parecen tener en vilo a todo el mundo, pero que en apariencia no parecen afectar al abstraído personaje de Ruan. Ajena a los acontecimientos, ajena al giro de la industria del cine, Ruan tiene problemas más acuciantes y preocupaciones más importantes en su vida privada.


* Una portentosa Maggie Cheung es la encargada de interpretar a la insigne actriz, y hace un trabajo monumental, tremendo, que nos arrastra con ella al desvencijado mundo interior que carcome a la protagonista. Un mundo entretejido de aprensión, temores e ilusiones que se derrumban, tan absorbente que nos hace olvidar todo el contexto de la película, y nos hacer prestar toda nuestra atención a esa mujer castigada por el destino en su vida personal, e impelida continuamente a desafortunadas elecciones.


* Y nos olvidamos del contexto del film; pese a lo interesante que resulta la exposición de cómo las circunstancias socio-políticas e históricas , o poderes como la prensa afectan e influyen sobre el cine, al menos allí y en aquella época. Pero como ya he dicho, todo se esfuma ante la presencia de Maggie, que nos arroja en su experiencia personal con solo una mirada, y que está excelentemente acompañada por un reparto de actores que llevan a cabo unos señores papelazos.


* Por las reflexiones de los actores, el director, etc, al hilo de los acontecimientos que están representando, acerca de Ruan Ling Yu, su vida, su muerte, y acerca del resto de personajes de esta historia, se nota que realmente estaban implicados en el trabajo que llevaban a cabo, intentando penetrar el tiempo, y el farragoso mundo de las relaciones personales y de la experiencia privada para comprender mejor a sus personajes y el momento que les tocó vivir, para en parte hacerlo suyo.


* Visualmente el film me parece sublime, de una belleza medida, con la voluptuosidad sensual que más tarde caracterizará a Wong Kar Wai o Hou Hsiao-Hsien. Una gozada de tenues ambientes, ritmo acompasado, vestuario, recreación de los años 30, musiquilla de época y también ambiental bastante resultona… Completita y magnífica.