lunes, enero 15, 2007

My Sassy Girl


Yeopgijeogin Geunyeo
Dir. Kwak Jae-Young

Corea del Sur 2001

Kyun-woo es un joven como tantos otros: buena gente, estudiante mediocre, y más preocupado por pasarlo bien que por cualquier otra cosa. Una noche esperando el metro salvará a una chica que, en un estado de estupor alcohólico, está a punto de ser atropellada por el tren. Él no lo sabe en ese instante, pero ese simple gesto cambiará su vida de un día para otro, sin certeza de si para bien o para mal. A partir de ese momento ambos quedarán ligados de una manera peculiar, y el amor irá surgiendo en circunstancias poco propicias.



* “My Sassy Girl” es sin lugar a dudas una de mis películas favoritas, y de esas que uno pierde la cuenta de las veces que la ha visto. Es arrebatadoramente romántica, tremendamente divertida, y está tremendamente bien construida.
Nunca he sentido interés alguno por la comedia romántica, pues exceptuando maravillas como la “Amelie” de Jeunet o “La Chica del Puente” de Leconte, la mayoría de las mal llamadas comedias románticas, en caso de arriesgarme a verlas, no suelen hacerme ni pizca de gracia y su sensiblería edulcorada suele producirme gases. Pero “My Sassy Girl”, al igual que las indicadas arriba, es diferente. Rompe los moldes del género, revindicándolo y haciéndole honor, logrando una película de culto en su país, que poco a poco va estando aquí en boca de todo aficionado al cine asiático, habiéndose convertido en pocos años en todo un referente. Hasta su director explotó la misma fórmula en “Windstruck”, quizá no con tanta fortuna en mi opinión, pero consiguiendo otra película agradable de ver y también recomendable.


* “My Sassy Girl” nos ofrece un mundo vivaz, colorista, salpicado de absurdos que dan más encanto a la historia; un mundo donde el romanticismo (esa suerte de romanticismo que se da en las relaciones de pareja) aun no ha muerto, y al que rinden particular pleitesía la pareja protagonista; un romanticismo tejido a base de encuentros y desencuentros, casualidades, ilusiones, anhelos, y luchas interiores, algo rebuscado como todo romanticismo que se precie, pero dejando la exageración para la vertiente más cómica del film. Con su estilo visual pletórico, lleno de dinamismo, su música resultona, su tono desenfadado, y su ritmo vivo y desenvuelto, “My Sassy Girl” te encasqueta más de dos horas largas de cine generoso y enérgico.


* La transición desde la parte más humorística del film, toda una serie de variopintas y un poco macarras situaciones cómicas, y que deben gran parte de su vigor al inmenso trabajo de los protagonistas, a las partes más dramáticas hacia el desenlace, donde llegamos a una exposición madura y reflexiva, cabal y alejada de la fruslería tópica, de los entresijos de las relaciones personales, está consumada de una manera sutil y perfectamente hilvanada, sin un gran contraste, dosificando con precisión aquí y allá durante todo el film los momentos más románticos, amenos, dramáticos, sesudos, y ocurrentes.

* El devenir de la historia es el de la relación entre los protagonistas y su experiencia personal. Uno de los grandes logros del film es, a mi entender, el acierto con que se nos muestra el curso que sigue la relación, y como los protagonistas se enfrentan a ella, como la vivencian y se desenvuelven en una situación fortuita en la que se sienten cada vez más complicados sin tener nunca claro el rumbo que esta tomando; pisando siempre sobre terreno resbaladizo, sin nada seguro, y cada vez más involucrados el uno con el otro, enfrentándose a un amor incipiente que debe afrontar incrustadas trabas emocionales. Enfoca de manera genial el dilema de los personajes, uno decidido a convertirse en sostén del otro, en paliativo de su dolor, arriesgándose a quedar demasiado ligado a una persona y una relación que nada prometen; y otro vislumbrando una salida a su pesadumbre y dolor crónico, pero tan ofuscado por su pasado y su conciencia que le falta una determinación que no escatima en circunstancias menos trascendentes.


* Los personajes están increíblemente bien construidos. Se nos presentan de una forma que genera empatía, simpatía y complicidad, cuando no identificación (¿Quién es el guapo que no acaba enganchado y con un vivo interés por la suerte de Kyun-woo y esa endiablada chica sin nombre?). Por un lado tenemos al joven despreocupado y desenvuelto, que cree tener el mundo en sus manos, pero al que se le derrite el corazón y le faltan recursos una vez tiene que enfrentarse a la extraña y endiablada criatura que parece haberle hechizado, y a la que se verá vinculado sin poder oponer la menor resistencia; y por otra parte tenemos el personaje bordado por Jun Ji-Hyun, el que echa por tierra los tópicos del género y arrasa con los convencionalismos; un personaje más intrincado, complejo y oscuro de lo que pueda parecer en principio; la chica impulsiva, con debilidad por el alcohol y tendencia a la violencia, tierna pero con mal pronto; con un pasado reciente que la hostiga y coarta su libertad; total antitesis de la pava del cine romántico; portento de carisma y carácter. Pero a esos personajes celosamente creados, insertos en una historia cuidadosamente ensamblada, presentada en unas formas enormemente atractivas, y de juicioso y grave fondo, pone la guinda un par de interpretaciones plenas de desparpajo y soltura, con dos actores que se comen la cámara, y cuyo trabajo casa en todo momento perfectamente con el tono de la película. Todo el peso de la cinta recae en sus papeles; interpretaciones menos inspiradas creo que hubiesen dado al traste con todo, no generando el fenómeno en que se ha convertido esta cinta dentro de cierto submundo cinéfilo. A mi personalmente me cuesta imaginar “My Sassy Girl”, pese a las demás grandes virtudes del film, sin el trabajo de estos dos actores; será de las veces que la he visto.


* En fin, que si no fuese por el señor Wong Kar-Wai, “My Sassy Girl” sería la película romántica por excelencia. Una auténtica y esplendida delicia.

viernes, enero 12, 2007

After Life

Wandafuru Raifu
Dir. Hirokazu Koreeda
Japón 1998






Una especie de funcionarios celestiales en una especie de oficinas a modo de purgatorio ayudan a los recién fallecidos a elegir el recuerdo de su pasado al que permanecerán ligados por toda la eternidad.



* Lo primero que yo resaltaría de este film, lo que me fascina de entrada, es la forma en que lo proyecta el director, ensamblando con una precisión que asusta una amalgama de ideas que en manos de la mayoría hubiera dado como resultado un desastre a la deriva de lo más indigesto. En cambio, Koreeda, ante un proyecto tan audaz mantiene el rumbo con mano firme y una coherencia que se echa en falta en gran parte del cine más convencional.

* El director nos propone un argumento fantástico donde enmarca una reflexión sobre la muerte, o más bien sobre la vida y los recuerdos; la muerte como un punto que nos obliga a volver la vista atrás, a llevar a cabo y hasta sus últimas consecuencias un examen de conciencia que nos negamos a hacer en vida. Como digo, esta idea la pone en juego a través de un argumento fantasioso, que roza lo estrambótico, cuando no se zambulle en él, pero dándole a todo un empaque de una formalidad y sobriedad casi documental; consigue proponer una estancia en la más fascinante oficina burocrática que veremos jamás.
Al parecer Koreeda preparó este film entrevistando a varios cientos de personas sobre el tema de su película, es decir sobre los recuerdos, interrogando a sus entrevistados sobre cuales de sus recuerdos tenían tal valor que los elegirían para convivir con ellos por toda la eternidad. De entre todos los entrevistados seleccionó los que más se adecuaban a su propósito, y creo, sin estar seguro, que estos mismos entrevistados protagonizan su film.
Nos propone así una suerte de pseudo-documental fantasioso (fantasioso por su modelo del “más allá”, no por falta de una seriedad de la que el film va sobrado) donde conjuga unas más o menos delirantes concepciones del mundo de ultratumba con una sentada y concienzuda visión de la forma en que valoramos nuestra experiencia y nos juzgamos a nosotros mismos, tomando conciencia y responsabilidad de nuestra vida y nuestros actos, basándose para ello en una ardua tarea de sondeo y entrevistas.

* Pero Koreeda no se queda ahí, sino que se ha molestado en dotar de alma a sus protagonistas, en darle una trama al film y una historia a sus personajes, en conferir a su film una dimensión emotiva y humana con una sensibilidad y un tacto tremendos, y pese a ello sin dejar de lado su consabida sobriedad, no tan críptica como en “Nadie Sabe”, pero igualmente patente.

* Por un lado tenemos a los recién llegados a ese limbo digamos “administrativo” que nos expone el director. Llegan con toda una vida de recuerdos y se les enfrenta al dilema de tener que elegir el más valioso de entre todos ellos. La idea sin más es atractivísima, pero la forma en que se nos presentan los personajes y como vamos conociéndolos a través de sus esfuerzos para desentrañar su pasado y extraer lo más precioso, ya es del todo magnífica. Como consigue el director que nos impliquemos en la vida de todos y tantos personajes, haciéndolos todos tan cercanos, es para quitarse el sombrero; y todo con ese envoltorio semi-documental tan medido y austero; perdonad que me repita, pero es que sigo impactado por este dichoso film.
No se si la figura de los funcionarios “celestiales” estará basada en entrevistas que se hicieran antes del film, pero lo importante es que para rizar el rizo el director también dimensiona a estos personajes, dándoles un pasado que se nos irá descubriendo según avanza la película, y a través de la relación que mantienen entre ellos, su trabajo de apoyo con las almas recién llegadas, y la implicación con estas. Estos personajes tienen su vida pasada, sus recuerdos como todo el mundo, sus problemas y preocupaciones actuales; no son menos humanos que nosotros, que permanecemos aquí, ni que aquellos que se afanan en sus recuerdos, analizando a la vez su vida. La forma en que se implican en su trabajo y emocionalmente con las almas a su cargo es otro de los grandes aciertos de esta película.

* Personajes como el de la viejecita recolectora de flores, o el del señor mayor que debe verse decenas de cintas de video sobre su vida para elegir un recuerdo, son de los que se quedan grabados, y se agradecen, así como infinidad de escenas: las entrevistas y ese tu-a-tu entre los funcionarios y los fallecidos, las escenas de los preparativos para recrear y filmar los recuerdos, … todo, todo emocionante de verdad.
Seguro que la película tiene también una lectura desde el punto de visto de la creación cinematográfica y artística, pero lo dejaremos para un segundo visionado.

* Pocas películas hay que conjuguen con tal maestría y pericia emoción, reflexión y experimentación. “After Life” es de una emotividad sangrante, humana y sensible, pese a ello sobria y contenida; fantasiosa y extraña, de solidez y coherencia aplastante.

* Solo con “Nadie Sabe” y “After Life” Koreeda pone en evidencia a gran parte de los cineastas de hoy; “Maboroshi no Hikari” es igualmente interesante, pero tras ver “Distance” este director está ya en mi particular Olimpo de realizadores.

Caché


Dir. Michael Haneke
Francia / Austria / Alemania / Italia 2005



Una familia bien avenida comienza a recibir extrañas cartas y videos anónimos. El hecho no pasa de ahí, pero provoca un resquemor en la familia, cada vez más preocupada por el asunto, y un ambiente familiar cada vez menos plácido, deteriorando la placidez conyugal y escarbando en el pasado de los protagonistas.



* En “Caché” nos encontramos al mejor y al peor Haneke, es decir, al Haneke más lúcido y también al que tiene más mala uva. De entrada, debido a la premisa de la que parte la historia, “Caché” puede parecernos un film de suspense que vaya a amoldarse a patrones convencionales, pero el desasosiego que sin causa aparente pronto comienza a atenazarnos nos pone sobre aviso, recordándonos que es Haneke quién se encuentra tras todo ello, y que nada convencional puede salir de la cabeza de este hombre.
Pronto nuestras elucubraciones e hipótesis, nuestro adelantar acontecimientos siguiendo una ruta de derroteros tradicionales debe dar paso a la perspectiva más amplia que exige el cine de este director, y a un estado más receptivo que nos ayude a soslayar tópicos, y que, para bien o para mal, nos convierta en grandes dianas, objetivo de las estocadas del director, pues “Caché” es una sofisticada patada en la entrepierna moral.

* Se pone a los personajes en situaciones en que deben enfrentarse a su cara más vil y amarga, como ante un espejo trucado, y se les pide que reaccionen ante esta realidad de la que deben tomar conciencia, en lugar de ignorarla con la esperanza de que se extinga; pero siempre perdura; todo muy dinámico y psicoanalítico.

* La historia de “Caché” supone filmar la herida reabierta, una reproducción a escala de la referencia contenida en la película a la matanza de argelinos en Francia en los años 60. Haneke pide a sus personajes conciencia, madurez y responsabilidad, antes de que la “distorsionada” imagen que les devuelve el espejo ante el que los coloca se degrade aún más. Por esto en muchas ocasiones acaba poniendo Haneke en su objetivo a la pulcra familia burguesa, paradigma de rectitud y decoro social y moral, para que el contraste entre lo real e ideal sea mayor, para que el hedor sea más intenso y el malestar más profundo. Se reabren heridas y se hurga en ellas. Si los protagonistas no pueden tomar responsabilidad de sus actos, Haneke se convierte en instrumento del equilibrio cósmico… y arrasa con todo.

* La progresiva degradación y envilecimiento de la familia ideal con la que en principio simpatizamos, y de la que de entrada nos compadecemos; el vuelco drástico producido en nuestra valoración de los personajes; la pronta ausencia de asidero para nuestros juicios de valor, y el hecho de que, más que en ninguna otra de sus películas, siempre dentro de su plan, Haneke dinamite y mutile la narración, todo esto va creando una atmósfera espantosa y alarmante, que acorrala y asfixia, y que sin dar tregua, una vez inoculado el malestar brutal, nos empuja hacia un abismo interior, porque los personajes (lo mismito que nosotros) no saben enfrentarse a si mismos.

* La reflexión de Haneke, dentro de lo que el cine permite, en tan intensa que duele; y no estamos ante una barata exposición de ideas de rastrillo de domingo, muy común en el llamado “cine social”, que apela a los sentimientos, y ni ilumina ni estremece realmente nada; esto es cine cerebral, quirúrgico y cruel.

sábado, diciembre 23, 2006

A Scanner Darkly

Dir. Richard Linklater
EEUU 2006


Un agente de incógnito se introduce en la órbita de unos adictos y traficantes de drogas para sacar información que lleve a la detención de los distribuidores y abastecedores de la “sustancia D”, la cual en el futuro causará especiales estragos entre la población. Pero se dejará llevar, y bajando la guardia acabará el mismo adicto a esa droga, que lo extraviará en un mundo de confusión total respecto a su identidad y la de quienes lo rodean.


* Pese a que me habían hablado muy bien de varias películas de Linklater, he esperado al estreno de “A Scanner Darkly” para acercarme a este director; y tras ver algo tan convincente, y dentro de lo que cabe, original, a partir de ahora tendré que prestar más atención al resto de su filmografía.

* Lo primero que llama la atención de “A Scanner Darkly” es , por supuesto, la animación, cuyo nombre técnico no recuerdo, pero que tampoco ayudaría a la mayoría a hacerse una idea del procedimiento; básicamente viene a ser filmar la película tal cual, con actores reales, para después colorear encima. Esto ya lo hizo Linklater en “Waking Life”, y también me viene a la cabeza la desafortunada adaptación de Bashki de “El Señor de los Anillos” (desafortunada por la pobre acogida; a mi me gusta), donde creo que se hizo algo similar en algunas secuencias. Supongo que otros realizadores, que no habrán trascendido, habrán experimentado en el mismo campo, pero parece ser Linklater el que últimamente le ha cogido gusto al asunto.
El que se coloree o no encima de la imagen real es lo de menos, pero permite introducir algunos elementos que resultarían algo forzados con imagen real (los delirantes fantaseos de los personajes); contribuye en cierto modo al toque cómico, que el director no quería pasar por alto, y es un buen recurso para desarrollar el viaje alucinado y paranoico que emprende el protagonista; la animación un poco alucinógena le viene como anillo al dedo a la pesadilla que (un poco a lo Cronenberg) se quiere plasmar. Por cierto que es curioso que tal elenco de reconocidos actores se presten a que se les pintarrajee encima.


* El elemento cómico es fundamental en la película, viniendo dado por los delirios, los sinsentidos de los adictos protagonistas a esa “sustancia D”, y por unos diálogos y soliloquios de lo más acertados. La pugna entre la perspicaz pero descarriada lucidez de los personajes y sus desvaríos y desorientación te arrancan alguna carcajada, para a continuación lanzarte sin miramientos al sórdido y kafkano mundo al que los personajes han buscado salida a través de las drogas; un desolador futuro retratado con una sobriedad desesperante y opresiva. Pensad en “Dark City”, o la mas actual “Hijos de los Hombres”; “A Scanner Darkly” es más oscura y árida en su esfuerzo por proyectar un mundo futuro, y sin futuro, donde unos viven de alucinógenos delirios, otros de esta necesidad de escape, muchos de luchar contra ello, y otros ni viven.


* Desde el principio la película nos vapulea, confundiéndonos, jugando con nuestras expectativas sobre el desarrollo y los personajes, metiéndonos en el mismo mundo sin asideros en que está atrapado el protagonista..
Una de las ideas que me ha encantado es que el personaje de Fred, que no ve esperanza ni salida a su vida, donde todo es oscuridad y confusión, intente buscar la solución desde fuera de ella; analizándola a través de las imágenes que captan las cámaras ocultas en su vivienda, esforzándose en evaluarse a si mismo, a través de la mirada, al parecer más objetiva y luminosa, que lanzan las cámaras, y que el no puede proyectar.
Esta dualidad o desdoblamiento me parece un gran acierto del personaje y la historia; espiarse a uno mismo para ver si desde fuera podemos arreglar el desaguisado, para ver si atrapamos aquello que puede redimirnos y sacarnos de la pesadilla, ya que desde el otro lado de la cámara, y del mundo, no podemos.
Linklater acentúa el drama en su propuesta, arrincona la filosofía, y aún más el discurso moralizante, para arrojarnos de lleno al pozo de Keanu Reeves.

* Creo que sin la animación la película me hubiese gustado igualmente; es lo de menos.
En cuanto valorarla como adaptación de la obra de Dick; no la he leido, y tampoco creo que haga mucha falta.

* Recomendable para cualquiera, y si te va lo sórdido y kafkiano, aun más.

jueves, diciembre 07, 2006

El Castillo de Cagliostro

Rupan sansei: Kariosutoro no shiro
Dir. Hayao Miyazaki
Japón 1979




Siguiendo la pista de unos billetes falsos, Lupin y su compañero Jigen llegan a un diminuto país europeo, que además trae a Lupin buenos recuerdos de sus primeras correrías.
Llegan en un momento importante, pues falta poco para que se celebre la boda entre la princesa, a la que todo el mundo adora, y el Conde de Cagliostro, no tan amado del pueblo; por lo que la boda no es vista con buenos ojos por los lugareños. Cuando Lupin se entera de que la princesa es retenida a la fuerza por el Conde, intentará ayudarla, y ya de paso, sacar un buen botín del castillo, arrebatándoselo al Conde. Acabarán también tras la pista de un misterio que data del siglo XV, y que esta ligado a las familias del Conde y la princesa.



* “El Castillo de Cagliostro” fue el primer largometraje de animación dirigido por Hayao Miyazaki, y como el resto de su producción, me ha parecido una maravilla (yo es que soy un incondicional de este hombre).

* El personaje principal es Lupin, a quien todos recordaremos como ese ladrón de guante blanco de aquella serie de anime que emitieron por TV hace años y años. Aquí tenemos al mismo personaje pero en un contexto bien diferente al de dicha serie; quizá más cercano al de otra serie, también realizada por Miyazaki, de la que también nos acordaremos, y que era “Sherlock Holmes”.

* En esta primera película Miyazaki recoge ya elementos que serán habituales, o toda una constante, en su producción, mientras que están ausentes otros que irá poco a poco incorporando, enriqueciendo su cine. Por supuesto, aun no tenemos la magnificencia visual de sus últimos trabajos, pero el diseño no desmerece, y no está muy alejado de “El Castillo en el Cielo” o “Porco Rosso”, quizá aquellas con las que esta cinta guarde más similitud, junto con la serie “Sherlock Holmes”. Tampoco está presente aún el discurso total en valores humanos, ecológicos, y si me aprietan, espirituales; ni el componente folclórico-mitológico, o la exuberancia simbólica que llegará a la culminación con “... Chihiro”.

* Tenemos acción, mucha comedia, y la fantasía de lo estrambótico. Nos encontramos ya con la obsesión de Hayao por los extraños artefactos voladores (y otras aparatosas extravagancias “tecnológicas”); por los plácidos rincones apartados del mundanal ruido a modo de refugio para sus personajes; por las fantasiosas escenas de acción y estrafalarias persecuciones de lo más inverosímiles, etc.

* También hay que destacar algo poco habitual en la obra de Miyazaki, pero que si se da en esta película, y es la polarización de sus personajes; es decir, lo normal en Miyazaki, y aun más en sus últimos trabajos, es construir personajes duales, ni muy malos ni muy buenos, y que además sufren súbitas e inexplicables transformaciones de actitud y comportamiento a lo largo de la narración, convirtiéndose en arquetipos solo en el universo Miyazaki. Pero en “El Castillo de Cagliostro” tenemos una historia y unos personajes que se adaptan al esquema “héroe noble–desdichada heroína–cruel tirano” típico del goticismo europeo –del que además extrae otro motivos: el castillo, sus misterios, ...- y del romanticismo –me recuerda algo al romanticismo tardío de Leroux por ejemplo-; después Miyazaki seguirá dando muestras de su gusto por la historia, la cultura y la literatura europeas de los últimos siglos. El caso es que tenemos a un malo malísimo del que no podemos esperar nada bueno, alejado de la indefinición o ambigüedad de muchos de los personajes de “El Castillo Ambulante”, “... Mononoke”, “... Chihiro”, o “Porco Rosso”; una desdichada damisela, no tan cándida como pudiera parecer; y un noble héroe (Lupin), aunque sea un poco sinvergüenza. Por cierto que me encanta como estan construidos los personajes, no llegan a ser todo lo entrañables que son otras figuras de este director, pero... ¿quién no se enamora de la princesa?

* En definitiva, la peculiar y bizarra visión de Miyazaki del cuento gótico y romántico europeo; bien narrada, interesante, y muy divertida; otra obra de Miyazaki que se disfruta del tirón.

viernes, diciembre 01, 2006

Arrebato


Dir. Iván Zulueta
España 1979




* Arrebato supone uno de los mayores shocks que ha recibido mi pobre mente de aficionado al cine. Zulueta quiebra la pantalla, no para homenajear el cine, sino para que este reflexione sobre si mismo. Se escabullen las excelentes interpretaciones, los magníficos guiones, los ritmos certeros, y las portentosas fotografías; solo CINE. Arrebato no es una película, es EL CINE, bombardeándonos con su discurso, con mil y una reflexión, ideas e impresiones; logrando el tan ansiado arrebato, tan solo al alcance de unos pocos cineastas. El cine como la búsqueda de las fisuras internas y externas que nos llevan a dimensiones ajenas a nuestra realidad; la búsqueda de lo que se intuye, y no existe si no se crea; del camino hacía un destino pese a todo incierto. Invención y descubrimiento. Arrebato es alucinógena y alucinante; para alucinados y artistas (no para quien crea ser tal).
Arrebato son dos obsesivas almas gemelas, cada una con la mente vagando en terrenos distintos.

* José es director de cine, pero no le gusta el cine, sino que al cine le gusta él. El cine como tirano ente superior, hechizante y vampírico, que exige al cineasta algo que este se ve incapacitado para ofrecerle, sumiéndolo así en la desesperación. Cuando cada holocausto es un fracaso morimos poco a poco, pasando del éxtasis del sacrificio al derrumbamiento en la miseria; pues nuestras ofrendas a ese dios inmisericorde, que durante años nos ha ofrecido pruebas de la viabilidad de la apoteosis y de la capacidad de otros feligreses, caen en saco roto y se desintegran, no como la conciencia de que nuestra aportación es un engendro bastardo que con vergüenza tan solo reconocemos nosotros, pero no aquel por quien lo creamos: CINE. Éxtasis; placer y dolor en la gestación; como el amor, el sexo, la droga. Y entre fracaso y fracaso, como en el amor, como en la droga, esa entidad nos agota y deja exhaustos, succiona el alma del cineasta, mientras este se empecina en su intento de asirla y ascender hasta ella; como cree que han hecho otros. José quiere transmitir en imágenes el rapto que experimenta, entre otras cosas mediante las drogas y cierto cine, pero nada de esto lo guía en la senda sobre como conseguirlo; y sigue estéril: droga, amor y cine están acabando con él; se estanca y hunde sin asidero alguno.

* La obsesión de Pedro es aun más enfermiza y grotesca; un adulto que no quería crecer, y que ahora intenta captar con el objetivo de su cámara aquello que lo arrebataba de niño. Intenta captar el estímulo raptor, huidizo, que solo aparece cuando quiere para transportarnos; hipnotizarnos; cosa que parece tan solo conseguir, también él, mediante las drogas. Pedro cree que las imágenes tienen un ritmo, que como la música en una bacanal, te lleva al trance; dar con él es hacer cine, ser y fundirse en él; trascender. Así que en su fijación pasa el día entero filmando y filmando, desesperándose ante el visionado de tantas horas de imágenes huecas y sin alma, donde ese arrebato no se digna aparecer. Achacándolo a falta de medios o desconocimiento del arte fílmico acude a José, sin saber de la impotencia y esterilidad que también a él lo aqueja.
José es el eterno y fiel comulgante; Pedro el pagano, eterno hereje viajero; ambos parecen condenados a no trascender. Pero mientras Pedro logrará la bendición de esa deidad vampírica que es el cine, como premio a sus desvelos, José será repudiado, excluido del rebaño; tal como yo lo veo.

* Arrebato admite análisis enciclopédicos, y tantas lecturas como el espectador quiera hacerle; pero admite requiriendo implicación y cierto esfuerzo; no solo de placeres banales va a vivir el hombre.